Encuesta sobre consumo de drogas entre el alumnado de secundaria en Cataluña
La Encuesta sobre el Uso de Drogas en la Enseñanza Secundaria (ESTUDES) 2025 en Cataluña, presentada por el Departament de Salut, es un estudio que analiza los hábitos de consumo de drogas y otras conductas adictivas entre el alumnado de secundaria (normalmente de 14 a 18 años).
Las principales conclusiones que se derivan del estudio serían las siguientes:
El alcohol continúa siendo la sustancia más consumida. A pesar de la disminución gradual, el alcohol sigue siendo la sustancia psicoactiva más extendida entre los adolescentes, con más de la mitad de los estudiantes que lo han consumido en el último mes, lo que evidencia su alta accesibilidad.
Tendencia general a la disminución de algunos consumos. Los datos muestran una reducción progresiva en el consumo de sustancias como el tabaco y el cannabis, así como en algunos patrones de consumo intensivo de alcohol. A pesar de ello, las prevalencias aún se consideran elevadas, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría de los estudiantes son menores de edad.
Aumento y diversificación de las conductas de riesgo en los entornos digitales. El uso de internet, las redes sociales y los videojuegos está muy generalizado. Aunque el uso problemático no afecta a la mayoría del alumnado, se observan incrementos destacables, especialmente en los chicos y en los juegos de apuestas.
Se está elaborando un nuevo Plan de drogas y adicciones comportamentales orientado a mejorar las estrategias preventivas, que tendrá, entre otros aspectos, en cuenta el análisis de los hábitos de consumo y el consenso con todos los agentes clave:
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Intensificar las acciones preventivas en los ámbitos sanitario, educativo y comunitario, con la participación de agentes locales y administraciones, así como de la sociedad en su conjunto, para reforzar y diversificar en todo el territorio estructuras de corresponsabilidad que lleven a la práctica los programas preventivos en adicciones.
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Promover el bienestar y la educación digital.
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Reforzar los factores de protección, como las actividades de ocio estructuradas, los vínculos familiares y un entorno educativo protector.
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Reforzar la prevención ambiental.
Es necesario evitar la criminalización de los jóvenes y entender que muchas de estas conductas están influidas por el contexto social en el que viven, incluidos los determinantes sociales y comerciales de la salud que condicionan la exposición y la normalización de determinados consumos.