Cantabria pone en marcha una iniciativa pionera para mejorar la atención a mujeres con adicciones víctimas de violencia de género
UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, junto a sus entidades socias ACAT Y AMAT, ha puesto en marcha este viernes en Santander una nueva Comunidad GPS (Generadoras de Saberes, Participativas y Sociales), una iniciativa pionera que tiene como objetivo mejorar la atención a mujeres con adicciones víctimas de violencia de género en el territorio.
La presentación de la Comunidad GPS de Cantabria ha reunido en el Centro Cívico Numancia de Santander a entidades sociales, recursos de salud y de atención a la violencia de género, servicios públicos, administraciones y fuerzas y cuerpos de seguridad, que han compartido sus conocimientos y experiencias sobre la atención a mujeres que afrontan estas dos realidades. El encuentro supone el punto de partida de un espacio de trabajo que permitirá identificar necesidades, dificultades y oportunidades de mejora en Cantabria, así como definir líneas de trabajo compartidas para mejorar la respuesta ante estas situaciones.
La iniciativa cuenta con la colaboración del Centro de Investigación en Derechos Humanos y Políticas Públicas de la Universidad de Salamanca (CIDH Diversitas) y se desarrolla a través de una metodología participativa que pone en valor el conocimiento y la experiencia de los diferentes agentes implicados en la atención a las mujeres. Este enfoque permite adaptar el trabajo a las necesidades y características de cada territorio, a partir del conocimiento de los recursos y profesionales que forman parte de la comunidad.
La puesta en marcha de esta comunidad parte de la necesidad de abordar la intersección entre las adicciones y la violencia de género, una realidad que, según defiende UNAD, requiere respuestas que tengan en cuenta las circunstancias específicas de las mujeres que afrontan ambas situaciones. La red considera fundamental superar las intervenciones aisladas y favorecer una mirada integral que permita detectar estas situaciones y acompañar a las mujeres en sus procesos de recuperación.
La magnitud de esta realidad también se refleja en los datos disponibles: el 80% de las mujeres en tratamiento por abuso de sustancias y el 70% de las mujeres con adicciones sin sustancia refieren haber sido víctimas de violencia en algún momento de sus vidas.
Además, la relación entre ambas realidades puede producirse en diferentes direcciones: la violencia de género puede influir en el inicio o agravamiento de los consumos, mientras que las adicciones pueden incrementar la vulnerabilidad de las mujeres y dificultar el acceso a los recursos y a los procesos de recuperación.
Desde UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, consideran necesario incorporar la perspectiva de género en la atención a las adicciones y reforzar el conocimiento sobre estas últimas en los recursos especializados en violencia de género, para favorecer una detección y atención adecuadas de las situaciones en las que confluyen ambas realidades.
La iniciativa se enmarca en el trabajo que desarrolla la red, a través de su Observatorio de Violencia de Género, para mejorar la respuesta ante las situaciones en las que confluyen ambas problemáticas. Este trabajo incluye también acciones de formación y sensibilización dirigidas a profesionales de diferentes ámbitos para favorecer una atención libre de prejuicios y mejorar la coordinación entre los recursos.
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